El auto que se movía solo

Resulta que el auto de un hombre se quedó sin gasolina y se coloca en la carretera para ver quién lo podía ayudar. Era de noche y él solo pedía que lo acerquen a la gasolinera más cercana, pero nadie se detenía para llevarlo.

En ese momento empezó una gran tormenta, el agua y los rayos tenían angustiado al pobre hombre porque no recibía ayuda de nadie. Cuando de pronto vio que por la curva venía un auto, lentamente, y se detuvo muy cerca de donde él estaba.

El hombre empapado de agua y sin dudarlo ni un segundo, se subió al vehículo y cierra la puerta. De pronto gira y se da cuenta que nadie está conduciendo, mira hacia la carretera y ve que delante había una curva y el señor empieza a rezar.

Al llegar a la curva, se abre la puerta del conductor, y de la oscuridad de la tormenta, entra una mano y mueve el volante en la curva, esto pasa muchas veces. El hombre muy sorprendido y con miedo, no lo soporta más, se baja del auto en marcha y se va corriendo como alma que lleva el diablo.

El pobre hombre llega al pueblo más cercano, entra a un bar y empieza a contarle a todo el mundo lo que le había sucedido. Media hora después entran al lugar dos sujetos, muertos de frío por la lluvia y uno de ellos le dice al otro: “¡Mira Juan, ahí está el listo que se subió al auto cuando lo veníamos empujando!”.  

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