El carro averiado

A un hombre se le averió su auto en la mitad de una noche fría y lluviosa en medio del bosque, desesperado se dirigió hacia la única luz que divisaba en la lejanía.

Tocó la puerta y salió a atenderlo un señor d3snudo.

El joven explicó su problema y el dueño de la casa le dijo que no tenían problema en recibirlo y que pasara la noche en el lugar siempre y cuando él quisiera pero que ellos eran nudi_stas.

¡Ningún problema! dijo el viajero y rápidamente se des.nud# y se fue a calentar al fuego.

Rato después cuando estaban todos sentados esperando la cena, ve bajar por la escalera a una voluptuosa muchacha, al verla no pudo contenerse y tanto fue su emoción que su miembro dio un sonoro golpe a la mesa.

De inmediato el dueño de casa ordenó:

¡Laura, baja ese palo!.

La muchacha se lo llevó al dormitorio y lo dejó en un estado que ya no se le paraba ni el pelo.

El resto de la velada transcurrió sin incidentes.

El volver le cuenta a un amigo, a lo que este de inmediato se entusiasmó tanto que quiso repetir la experiencia.

– Al saber donde era la casa tocó y dijo que su auto se averió y paso casi lo mismo.

Ya la muchacha estaba casi terminando la escalera y aún no tenía una emoción, estaba tan desesperado, se ponía de todas formas y hacía fuerza para que se le parara el aparato.

Lamentablemente con tanto esfuerzo se le escapó un pedo.

El dueño de casa ordenó:

¡¡José, POR FAVOR TAPA ESE HUECO!!

Ayer leí un letrero que me hizo cagarme en los pantalones…

El carpintero que arrendó un lote