Un ancianita sorprende a un ladrón torpe

Una anciana acababa de regresar a su hogar después de una tarde de servicios religiosos cuando se percató de que en su domicilio había un intruso.

Lejos de asustarse, la mujer sorprendió. al hombre en el acto mientras le estaba robando sus objetos de valor y le gritó:

“¡Detente, Hechos 2:38!” (Arrepiéntanse y sean bautizados, en el nombre de Jesucristo para que sus pecados sean perdonados).

El ladrón se detuvo en seco.

La mujer llamó tranquilamente a la policía y le explicó lo que había hecho.

Cuando el oficial esposó al hombre para que lo llevara, le preguntó al ladrón:

¿Por qué te quedaste allí?…

Lo único que hizo la anciana fue gritarle un versículo de las Sagrada Escritura.

“¿Sagrada Escritura?” respondió el ladrón.

“¡Dijo que tenía un hacha y dos revólveres 38!”

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